sábado, 1 de octubre de 2011

Ideas e ideales I (significados: palabras, ideas, cosas)

Pensar y hablar son uno y el mismo acto. Si nos fijamos bien, notaremos cómo, cuando pensamos es como si nos habláramos a nosotros mismos. Hasta tal punto funciona la concomitancia entre pensar y hablar. Cuando "pensamos en algo" es porque "hablamos de algo", aunque sólo sea ante nosotros mismos. Por eso es tan importante trazar correctamente el paralelismo entre pensamiento y locución.

Cuando hablamos (de algo, siempre hablamos "de algo", incluso cuando hablamos "por hablar") sustituimos el gesto de mostrar algo con la proferencia de ciertos sonidos, que tienen la virtud (ahora no importa considerar cuánto de convencional y cuánto de natural hay en dicha virtud) de resultar significativos, es decir, conforme a lo dicho en el post anterior: la virtud de suscitar en nuestra mente una determinada imagen perceptual o un determinado concepto o una palabra determinada que evoca el concepto o la imagen. El significado de las palabras, eso son las ideas o los conceptos.

Pero entonces este concepto, el de la palabra "significado", es un concepto complejísimo, porque expresa una relación: entre las palabras y las cosas, entre las palabras y las percepciones de las cosas, o entre las palabras y otras palabras que se relacionan con percepciones de las cosas. Así pues, el concepto "significado" y su gemela filosófica, la "idea", aluden a una relación con, por lo menos, cuatro términos: palabras, otras palabras, percepciones y cosas. Y estos son a su vez palabras que tienen significados, de manera que el significado del término "significado" es verdaderamente enloquecedor.

Corremos el peligro de encenagarnos en una concepción "lingüisticista" de la realidad, en una "ontologización" del lenguaje, en un imperialismo de lo verbal y de lo conceptual. Eso es lo que les sucedió a los filósofos idealistas alemanes del siglo XIX, y sospecho vagamente que es un peligro presente para las actuales corrientes filosóficas que surgen a partir del "linguistic turn", pero sobre todo a partir del pensamiento de Heidegger, de la hermenéutica filosófica. Los hermenéutas confunden texto con mundo. ¿Es esto admisible?

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